Dejándome mecer por el ir y venir de su respiración y totalmente imbuido en el olor que desprendía todo su ser, me hallé vagando entre los dominios de Morfeo cuando esa sensación me llevó a la parte del reino donde sólo se puede sentir paz, hechizo roto por el infortunado alarido del gallo adelantado… ¡Puto despertador!